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Desde la edad de piedra (para ejemplo el Venus de
Willendorf) las redondeces femeninas simbolizan la fecundidad. La delgadez causa a veces desordenes de los
ciclos menstruales porque perturba el funcionamiento del hipotálamo, la región del cerebro que encarga la reproducción, la toma alimentaria y bien de otras funciones vitales. La gestación pide mucha energía: la mujer gasta entre 50.000 y 80.000 calorías al día para poner del mundo a un niño viable y 500 a 1000 calorías al día para amamantarlo. En el pasado, una mujer teniendo demasiado poca grasa ponía en peligro su propia vida y la de su niño, antes o después del nacimiento. Las grasas representan, en la mujer actual, más del cuarto de su peso, es decir, alrededor de 16 Kg (144 000 calorías); esta reserva gorda corresponde al gasto de energía durante el embarazo y durante tres meses de cría.
Por el contrario, en el hombre, las grasas sólo representan 12 al 14% del peso corporal. Un estudio de Rosa
Frisch y Roger Revelle (Scientific Américan Mayo de 1988) demostró que el primero
ciclo menstruale no aparecía hasta que los adolescentes alcanzaban alrededor el mismo peso medio (alrededor de 47 Kg). Este descubrimiento permitió solucionar varios enigmas médicos: - porqué la pubertad de los adolescentes europeos y americanos era más precoz desde hace 100 años (a 12,6 años hoy día, a 15,5 años en 1890). - porqué la desnutrición y la alta altitud (que retrasa el crecimiento) retrasan la pubertad. - porqué la aparición del
menstruación es más tardía en los prismáticos (su desarrollo
antenatal y postnatal que es menos rápido). Incluso cuando se conoce el peso medio a la pubertad, no se puede prever la fecha de aparición de las primeras normas. A principios de la fase de crecimiento, la masa grasienta representa un 17% de la masa corporal, pasa al 25% en la aparición de las primeras normas. Esta proporción, al igual que la proporción de agua corporal es idéntica para todos las
jóvenes muchachas, cualquiera que sea su peso (55% de agua y 24% de grasas). En líneas generales, una
jóvene muchacha de 15 años, midiendo 1,65 metro, por ejemplo, debe pesar más 44 Kg para que sus primeras normas aparezcan. En consecuencia, para que los ciclos sean regulares, la masa grasienta deba ser superior a la de la pubertad (+ de 18 años, 1,65 metro, + de 49 Kg).
Entre el primer ciclo y 18 años, las
jóvenes muchachas fijan alrededor de 4,5 Kg de grasas lo que representa para la masa total alrededor del 28% del total corporal. Todo el actas de autopsias lo confirmaron. (Scientific Américan Mayo de 88) Estos valores son diferentes en las mujeres deportivas y muy musculosas ya que la masa muscular pesa pesado y se hidrata muy (80% de agua) y la proporción de grasas es escasa, incluso cuando el peso es normal para el tamaño. ¿En qué los tejidos gordos se vincula con el ciclo? Porque se produce activamente en el almacenamiento de las hormonas sexuales y que actúa sobre la concentración y la actividad del estrógeno presentes en la sangre. Transforma también los
androgenos (hormonas masculinas) en estrógeno. Un régimen de adelgazamiento muy severo puede pues perturbar el ciclo y conducir a la esterilidad. Las
jóvenes muchachas que practican la natación o el curso antes de su pubertad ven aparecer su primer ciclo hacia 1 (año por término medio mientras que la que practica después de la pubertad tienen sus primeras normas hacia 12,7 años. Estudios demostraron que la función hipotalámica era perturbada en deportivas y las mujeres demasiado finas. En 1884, el Dr.
Matthews Duncan declaraba “aunque una mujer alimentada insuficientemente es preñada, es muy improbable que su niño sea viable y que ella misma sobreviva a su embarazo”.
El hombre depende también de su masa grasienta, si se alimenta mal pierde demasiado y, él pierde de su fecundidad. Al principio del adelgazamiento, hay disminución de la libido, si persiste, el líquido prostático disminuye y los espermatozoides pierden su movilidad y su longevidad. Cuando la pérdida de peso alcanza un 25% del peso normal, la producción de espermatozoides se retrasa. Si reanuda del peso, recupera progresivamente sus distintas funciones. Estudios demostraron que existía un mal funcionamiento del hipotálamo en los corredores de maratón y otros atletas muy musculosos. Sus concentraciones en testosterona son reducidas. Se ignora hoy si tales atletas son estéril ya que si aún no se demostró la fecundidad del hombre depende, al igual que la de la mujer, de su masa grasienta. Se pueden pues representarse los peligros incurridos en por las que “se ponen al régimen”, encontrando superflua y
desgraciosas sus redondeces de los muslos y caderas, todo eso para sacrificar a un método que quiere que para para ser bonita y deseable, una mujer esté construida como un maniquí. ¡Que sepan que la que colocan para la publicidad de yogures o
aguas minerales, sólo tienen a menudo ..... 15 años! Y que a su
menopausia, sin grasa, desmineralizarán rápidamente su esqueleto.
¡Que se tranquilizan, nos los gusta como son!
A ver este lugar:
las más bonitas mujeres son las que son redondas
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